.

La angioplastia podría ser arriesgada para las personas que tienen mala circulación en las piernas

El procedimiento para abrir arterias cardiacas se relaciona con una mayor tasa de muerte entre los que sufren de EAP

Las personas que sufren de enfermedad arterial periférica (EAP) tienen un mayor riesgo de muerte a corto y a largo plazo tras someterse a un procedimiento para abrir arterias cardiacas obstruidas, halla un estudio reciente.

La EAP es una acumulación de placa en los vasos sanguíneos de las piernas y de los órganos del cuerpo. Esos bloqueos de colesterol pueden interferir con el flujo sanguíneo y provocar dolor y calambres en las piernas, llagas que no sanan de forma adecuada, dolor abdominal, hipertensión y otros problemas de salud.

Para el estudio, los investigadores observaron datos de casi 2,500 pacientes de enfermedad cardiaca que se sometieron a una intervención coronaria percutánea (que incluye tanto la angioplastia como el uso de dilatadores) para abrir arterias cardiacas obstruidas. De esos pacientes, siete por ciento también sufrían de EAP.

La tasa de mortalidad mientras los pacientes estaban en el hospital inmediatamente tras el procedimiento fue mucho más alta entre los que sufrían de EAP que entre los que no, con 1.7 frente a 0.1 por ciento. No hubo una diferencia significativa entre los dos grupos en términos de las tasas de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular u otras complicaciones importantes.

Durante un seguimiento promedio de 4.4 años, los pacientes de EAP también tuvieron una tasa de mortalidad mucho más alta que los que no sufrían de la enfermedad, con 23.8 frente a 10.8 por ciento. Pero después de que los investigadores tomaran en cuenta otras afecciones médicas y factores que podrían influir sobre la salud del paciente, las tasas de mortalidad a largo plazo fueron similares para los pacientes con y sin EAP.

Este hallazgo resalta la importancia de medidas preventivas continuas (como una dieta sana y un ejercicio adecuado) para gestionar los niveles de colesterol, la diabetes y la hipertensión en pacientes de EAP que se someten a angioplastia y dilatadores, según el Dr. Konstantinos Charitakis, cardiólogo del Hospital Presbiteriano de Nueva York, en esa ciudad, y colegas.

Charitakis presentó los hallazgos el miércoles en una reunión de la Sociedad de Angiografía e Intervenciones Cardiovasculares (Society for Cardiovascular Angiography and Interventions, SCAI), en Las Vegas.

“Las personas que sufren de enfermedad [arterial] periférica tienden a tener peores resultados a largo plazo, y quizás se deba a que sufren de muchos problemas más de salud que aumentan la gravedad de la ateroesclerosis y hacen que sea más probable que tengan un ataque cardiaco o accidente cerebrovascular en el futuro”, comentó Charitakis en un comunicado de prensa de la SCAI. “Si nos enfocamos en tratar esos problemas de salud, quizás podamos mejorar los resultados a largo plazo en este grupo de pacientes de alto riesgo”.

Las investigaciones presentadas en reuniones médicas se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

healthfinder.gov

.

{ Comments on this entry are closed }

.

La variación en la presión arterial entre los brazos apunta al riesgo cardiaco

Un estudio ofrece más evidencia de que las medidas de ambas extremidades deben volverse de rutina

Calcular la diferencia en las lecturas de la presión arterial tomadas del brazo izquierdo y del derecho podría ayudar a predecir las probabilidades de un paciente de morir de enfermedad cardiaca, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores hallaron que las personas con hipertensión cuya presión arterial varía significativamente entre cada brazo están en mayor riesgo de muerte cardiovascular en un periodo de diez años.

El estudio respalda “la diferencia entre los brazos como un indicador sencillo de un mayor riesgo cardiovascular”, según un equipo liderado por el Dr. Andrew Gould, del Colegio Península de Medicina y Odontología de Plymouth, Inglaterra.

Los nuevos hallazgos se hacen eco de los de un estudio que apareció en la edición de enero de la revista The Lancet. Ese estudio, que también fue llevado a cabo por investigadores del Colegio Península, revisó datos de 28 investigaciones que observaban las diferencias en la presión arterial sistólica [la cifra superior en una lectura] entre los brazos derecho e izquierdo.

El equipo halló que una diferencia de 15 milímetros de mercurio (mm Hg) o más entre las lecturas se relacionaba con un mayor riesgo de estrechamiento o endurecimiento de las arterias que alimentan las extremidades inferiores, lo que se conoce como enfermedad vascular periférica.

En el nuevo estudio, Gould y colegas observaron a 230 pacientes de hipertensión. Hallaron que, tras ajustar por la edad y el sexo, hubo un aumento de nueve por ciento en el riesgo de muerte en los próximos diez años por cada diferencia de un mm/Hg en la lectura de la presión arterial entre ambos brazos.

Los hallazgos sugieren que la presión arterial se debe medir rutinariamente en ambos brazos en los pacientes que reciben tratamiento para la hipertensión, informan los investigadores en la edición en línea del 20 de marzo de la revista BMJ.

Un experto de EE. UU. se mostró de acuerdo con los hallazgos.

“Como apunta el artículo reciente, las lecturas de la presión arterial pueden diferir por unos cuantos puntos en el brazo derecho y en el izquierdo”, comentó el Dr. Kevin Marzo, jefe de cardiología del Hospital Universitario de Winthrop en Mineola, Nueva York. “Sin embargo, una diferencia de más de 10 puntos [mm/Hg] podría sugerir problemas, y alertar al médico para que intensifique las estrategias de tratamiento para prevenir un ataque cardiaco o accidente cerebrovascular. Los signos ‘vitales’ deben incluir la presión arterial en ambos brazos, una prueba que no añade costo, que conlleva poco tiempo y potencialmente tan crítica para iniciar un tratamiento que salve vidas”.

En los pacientes en que se encuentren lecturas distintas de la presión arterial en los brazos, se podría realizar una monitorización subsiguiente en el brazo con la lectura más alta, porque hacerlo podría ayudar a determinar el tratamiento necesario, añadió en un editorial acompañante en la revista el Dr. Dae Hyun Kim, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

Se necesita más investigación para establecer la relación entre las lecturas distintas de la presión arterial en los brazos y el riesgo de muerte, añadió Kim.

healthfinder.gov

Noticias medicas sobre la salud

.

{ Comments on this entry are closed }

.

Los avances en el tratamiento mejoran las probabilidades para los pacientes de insuficiencia cardiaca

Los expertos señalan que nuevos fármacos y dispositivos han mejorado la calidad y la esperanza de vida en la última década

Por Alan Mozes – Reportero de Healthday

Aunque un creciente número de estadounidenses se enfrentan ahora a la insuficiencia cardiaca, los expertos aseguran que los nuevos tratamientos han mejorado dramáticamente tanto la calidad como la esperanza de vida de estos pacientes.

“El ambiente actual para la insuficiencia cardiaca ha mejorado sustancialmente, y el futuro presenta promesas que realmente le eliminarán el término ‘insuficiencia’ de la descripción de esta enfermedad”, aseguró el Dr. Gregg Fonarow, director del Centro de Cardiomiopatía Ahmanson- UCLA en Los Ángeles y codirector del Programa de Cardiología Preventiva de la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA.

El Dr. Clyde Yancy, ex presidente de la American Heart Association y jefe de cardiología del Hospital Conmemorativo Northwestern en Chicago, apoyó la idea, y apuntó a lo que ve como “el despuntar de una nueva época” en que los avances en el tratamiento permitirán a los médicos “eliminar el peso, el drama y la ‘insuficiencia’ de la insuficiencia cardiaca”.

Para fomentar la concienciación pública, la American Heart Association ha designado esta semana como la semana nacional de concienciación sobre la insuficiencia cardiaca.

La insuficiencia cardiaca es una afección médica poco comprendida, y sus síntomas incluyen fatiga extrema, debilidad y/o falta de aire, a medida que años de mala nutrición, inactividad, hipertensión, colesterol alto, exceso de peso y complicaciones relacionadas de salud, como la diabetes, cobran un precio cumulativo a un corazón que se debilita cada vez más.

A su vez, el músculo cardiaco se esfuerza, y en última instancia resulta insuficiente, para llevar a cabo su deber de bombear sangre (y el oxígeno que ésta porta) por todo el cuerpo. Esto hace que acciones cotidianas como caminar o subir las escaleras sean un esfuerzo importante para los pacientes. Se calcula que actualmente la insuficiencia cardiaca afecta a seis millones de hombres y mujeres en Estados Unidos.

“Cualquier persona de la población mayor de 40 años tiene 20 por ciento de probabilidades de desarrollar insuficiencia cardiaca, independientemente de sus antecedentes médicos”, señaló Yancy. “En resumen, esto significa que todos estamos en riesgo. Y por supuesto, los que tienen antecedentes de enfermedad cardiaca tienen un riesgo incluso más elevado”.

Sin embargo, anotó Yancy, “hace apenas unos años no contábamos con nada que pudiéramos decir que fuera particularmente alentador. No era una enfermedad para la que hubiera mucha esperanza u optimismo. Ahora, todo ha cambiado completamente”.

¿Por qué?

Fonarow acredita el cambio a una década de innovación farmacológica y en los dispositivos médicos. Por un lado, han surgido clases completamente nuevas de fármacos, como los inhibidores de la ECA, los bloqueadores beta y los antagonistas de la aldosterona, que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca, al mismo tiempo que amplían las opciones de tratamiento cuando ocurre.

Y Yancy añadió que “también sabemos que la rehabilitación cardiaca (o sea, un régimen de ejercicio) puede ayudar. Hace años, les decíamos a los pacientes que se lo tomaran con calma. Pero ahora sabemos que en realidad un estilo de vida activo vigoroso resulta mejor”.

Al mismo tiempo, Fonarow señaló al surgimiento de pequeños dispositivos eléctricos implantables que son asequibles y eficaces, que han ayudado a los médicos a controlar mejor el tipo de perturbación eléctrica del corazón que puede afectar a la función normal.

“Incluso para el paciente con enfermedad avanzada, la utilidad del respaldo mecánico (con dispositivos artificiales de bombeo cardiaco) se ha convertido en algo sorprendente”, anotó Fonarow. “Podemos mantener a los pacientes durante suficiente tiempo no solo para permitir un trasplante cardiaco, sino que también sirve como una terapia definitiva y para algo incluso más atractivo, respaldar la recuperación de la función del músculo cardiaco”.

El resultado: en la última década, las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca en realidad han declinado, mientras que el riesgo de muerte se ha reducido entre 65 y 80 por ciento, aseguró Fonarow. “Lo que antes era un diagnóstico sombrío y deprimente, con una tasa de mortalidad a cinco años de más de 50 por ciento, es ahora un escenario clínico en el que emergen optimismo y una nueva esperanza”.

El futuro del tratamiento para la insuficiencia cardiaca se ve incluso más brillante, aseguró Yancy, dado los avances que se están llevando a cabo en las terapias con proteínas, genéticas y de trasplante de células madre, diseñadas para ayudar a los pacientes a recuperarse incluso más tras un ataque cardiaco.

“Que esto se haga realidad del todo conllevará algo más de tiempo”, anotó Yancy. “Pero sin duda viene de camino”.

Dicho esto, admite que el estatus quo no es del todo alentador, dado que actualmente los hospitales de EE. UU. atienden cada año a aproximadamente 500,000 casos nuevos de insuficiencia cardiaca.

La clave para reducir esa cifra es ayudar al público a comprender la relación entre un estilo de vida malsano y el daño cardiaco.

“Muchas personas no tienen una idea clara de qué es la insuficiencia cardiaca”, apuntó Yancy. “Comúnmente, las personas piensan sobre su riesgo de un evento dramático, como un ataque cardiaco. Pero la insuficiencia cardiaca debe estar en la mente de todos, porque se desarrolla discretamente con el tiempo, a medida que el corazón asume cargas como la obesidad, la diabetes y el tabaquismo”, explicó.

“Así que es importante movilizar al público para que todos sepan que la insuficiencia cardiaca puede tratarse, pero también prevenirse”, enfatizó Yancy. “Porque aunque no podamos curarla, sí sabemos gestionarla. No se puede abordar como algo inevitable. Porque no lo es”.

healthfinder.gov

.

{ Comments on this entry are closed }

.

Tratar la hipertensión puede añadir años a la vida

Un estudio halló que los que tomaban antihipertensivos vivían un día más por cada mes de tratamiento

Por Steven Reinberg – Reportero de Healthday

Las personas que sufren de presión arterial alta, o hipertensión, que mantienen sus niveles de presión bajo control podrían añadir años a su vida, sugiere un estudio reciente.

De hecho, las personas del estudio que tomaban fármacos para reducir la presión arterial durante más de cuatro años reducían su riesgo de morir de enfermedad cardiovascular en un periodo de 20 años, hallaron los investigadores.

“Por primera vez, probamos que tratar la hipertensión prolonga la vida”, afirmó el investigador líder, el Dr. John Kostis, profesor de medicina y farmacología de la Escuela de Medicina UMDNJ-Robert Wood Johnson en New Brunswick, Nueva Jersey.

“Si toma los medicamentos por un mes, vive un día extra”, señaló. “Un beneficio de un día por mes de tratamiento suena a poco, pero, por ejemplo, si comienza a tratarse a los 40, viviría un par de años adicionales”.

Aunque en el estudio se usó el diurético antihipertensivo clortalidona, en realidad no importa cuál antihipertensivo se use. El beneficio en términos de la esperanza de vida debería ser el mismo, planteó Kostis.

“Lo principal es tomar un medicamento para controlar la presión arterial”, afirmó. “Trate su hipertensión pronto para poder beneficiarse de una vida más larga y feliz”.

El estudio aparece en la edición del 21 de diciembre de la revista Journal of the American Medical Association.

Para determinar el efecto que los antihipertensivos podrían tener para alargar la vida, Kostis y colegas usaron datos del ensayo Programa de hipertensión sistólica en los adultos mayores (SHEP, por su sigla en inglés).

En ese ensayo, llevado a cabo de 1985 a 1990, más de 4,000 pacientes hipertensos fueron asignados al azar a tomar clortalidona o un placebo inactivo. Los pacientes del estudio tenían una edad promedio de 72 años.

Kostis anotó que si la clortalidona no funcionaba, los pacientes recibían un bloqueador beta.

Al final del ensayo, se aconsejó a todos los pacientes que obtuvieran tratamiento para su hipertensión, anotaron los investigadores.

Cuando el grupo de Kostis observó los datos de 22 años de seguimiento en 2006, alrededor de 60 por ciento de los participantes habían muerto. De éstos, 59.9 por ciento de los que tomaban clortalidona habían muerto, al igual que 60.5 por ciento de los que recibieron el placebo.

Los investigadores hallaron que la esperanza de vida y la supervivencia eran mayores entre los que recibieron clortalidona en el ensayo, en comparación con los que recibieron un placebo.

El aumento en la esperanza de vida, por la muerte por cualquier causa, relacionado con el tratamiento de la hipertensión fue de alrededor de medio día por mes de tratamiento, hallaron.

Además, las personas que tomaban un antihipertensivo ganaban alrededor de un día libre de muerte cardiovascular por mes de tratamiento, y tenían menos probabilidades de morir de enfermedad cardiovascular que los que recibieron el placebo, de 28 frente a 31 por ciento, respectivamente.

El Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de medicina y ciencia cardiovascular de la Universidad de California, en Los Ángeles, dijo que “la hipertensión es un importante factor de riesgo modificable de ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal y muerte cardiovascular prematura”.

En muchos ensayos se ha mostrado que el tratamiento de los adultos hipertensos con antihipertensivos reduce significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares, insuficiencia cardiaca e insuficiencia renal letales y no letales, señaló.

“Sin embargo, dado que la mayoría de ensayos tenían una duración de tres a cinco años, no se había estudiado bien si tratar la hipertensión tenía efectos duraderos sobre la esperanza de vida “, anotó Fonarow.

Este estudio provee más evidencia convincente de los beneficios duraderos de tratar la hipertensión, señaló Fonarow.

“Dado que más de la mitad de los 76 millones de hombres y mujeres hipertensos en EE. UU. no tienen su presión arterial bien controlada, mejorar la detección, tratamiento y control de la hipertensión es imperativo”, añadió.

healthfinder.gov

Anorexia y Bulimia

.

{ Comments on this entry are closed }

.


.

Muchos adultos jóvenes no saben que están desarrollando enfermedad cardiaca

El tamaño de la cintura predice la acumulación de grasa en las arterias mejor que el peso, señala un estudio

En estudio reciente advierte que muchos adultos jóvenes tienen un engrosamiento de las arterias, o arteriosclerosis, no detectado, que puede provocar enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular y la muerte.

Los investigadores examinaron a 84 hombres y a 84 mujeres jóvenes, con 18 a 35 años de edad, y sin antecedentes conocidos de enfermedad cardiovascular ni factores de riesgo como diabetes, tabaquismo, hipertensión, colesterol alto o antecedentes familiares de muerte cardiaca precoz.

Aunque los participantes no tenían ninguno de esos factores de riesgo tradicionales para la arteriosclerosis, muchos tenían otras señales de la afección, como una mayor circunferencia de la cintura y grasa visceral peligrosa que cubría los órganos internos en el abdomen y el tórax, según el estudio de la Heart and Stroke Foundation of Canada.

Los hallazgos, presentados el 25 de octubre en el Congreso cardiovascular canadiense en Vancouver, verifican investigaciones anteriores que habían hallado que hasta el 80 por ciento de los estadounidenses jóvenes muertos en la guerra o en accidentes de tráfico tenían arteriosclerosis prematura y oculta (subclínica).

“La proporción de adultos jóvenes y aparentemente sanos que se supone son ‘ideales de salud’ que ya tienen arteriosclerosis es sorprendente”, señaló en un comunicado de prensa de la fundación el autor del estudio, el Dr. Eric Larose, cardiólogo intervencionista y profesor asistente de la Universidad de Laval en Canadá.

Los hallazgos muestran que las medidas de grasa visceral predicen mejor la arteriosclerosis que simplemente revisar el índice de masa corporal (IMC), una medida que toma en cuenta la estatura y el peso. Las personas con mayores cantidades de grasa visceral tienen más arteriosclerosis, aunque sean jóvenes y aparentemente sanas, y pueden beneficiarse de cambios preventivos en el estilo de vida.

“Sabemos que la obesidad es mala, pero estamos obviando a una gran proporción de adultos jóvenes que no cumplen con las medidas tradicionales de obesidad como el peso y el IMC”, lamentó Larose.

Anotó que es fácil evaluar los niveles de grasa visceral en el consultorio médico. Se trata simplemente de medir la circunferencia de la cintura.

“Mi mensaje para los adultos jóvenes es que no crean que son súper humanos, ni inmunes a los factores de riesgo”, señaló en el comunicado de prensa la Dra. Beth Abramson, vocera de la fundación. “Es importante manejar los factores de riesgo en todas las edades. Eventualmente, el estilo de vida pasa factura. Nunca se es demasiado joven para prevenir la enfermedad cardiaca”.

Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publican en una revista médica revisada por profesionales.

healthfinder.gov

.

{ Comments on this entry are closed }

.

Relacionan las toxinas ambientales con el endurecimiento de las arterias

Según un estudio, ciertos contaminantes, incluso si están prohibidos, pueden perdurar y dañar los vasos cardiacos mayores

Los contaminantes ambientales como las dioxinas, los PCB y los pesticidas se asocian con el endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis), según un estudio reciente.

La arterioesclerosis es la principal causa subyacente de enfermedades cardiovasculares, que son la causa más común de muerte en los países industrializados, apuntaron investigadores de la Universidad de Uppsala en Suecia.

Midieron los niveles de toxinas ambientales orgánicas persistentes (de larga duración y difíciles de degradar) en la sangre de unos mil suecos, y también usaron ultrasonido para evaluar la arterioesclerosis en las arterias del cuello de los participantes.

Los investigadores dijeron que hallaron una conexión clara entre niveles crecientes de toxinas orgánicas ambientales y la arterioesclerosis, incluso tras tomar en cuenta otras conductas de riesgo.

El estudio aparece en línea el 11 de octubre como adelanto de la edición impresa de la revista Environmental Health Perspectives.

“Estos hallazgos indican que los tóxicos ambientales orgánicos de larga duración podrían tener que ver con la incidencia de la arterioesclerosis, y por tanto llevar a futuras muertes por enfermedades cardiovasculares”, apuntó en un comunicado de prensa de la universidad Lars Lind, profesor del departamento de ciencias médicas.

“En Suecia y en muchos países del mundo, muchas de esas sustancias están ahora prohibidas, pero dado que duran tanto tiempo siguen en el ambiente. Ingerimos esos tóxicos ambientales en la comida, y dado que se almacenan en el organismo, los niveles aumentan mientras envejecemos”, apuntó en el comunicado de prensa Monica Lind, profesora asociada de medicina ambiental.

healthfinder.gov

.

{ Comments on this entry are closed }

.

Los cambios en el estilo de vida podrían prevenir la insuficiencia cardiaca

Vigilar el peso, no fumar, hacer ejercicio y comer verduras encabezan la lista

Un estilo de vida sano que incluya no fumar, perder el peso excesivo, hacer ejercicio y comer muchas verduras, podría evitar muchos casos de insuficiencia cardiaca, halla un estudio reciente.

Investigadores dieron seguimiento a más de 18,000 hombres y casi 20,000 mujeres finlandeses entre los 25 y 74 años de edad durante casi catorce años. En ese periodo, 638 hombres y 445 mujeres desarrollaron insuficiencia cardiaca.

Tras tomar en cuenta los factores de riesgo de insuficiencia cardiaca como la diabetes, la hipertensión y un ataque cardiaco previo, el estudio halló que los hombres que fumaban tenían un riesgo de insuficiencia cardiaca 86 por ciento más elevado que los no fumadores. El riesgo llegó a 109 por ciento en las mujeres.

Los hombres con sobrepeso tenían un aumento de 15 por ciento en el riesgo de insuficiencia cardiaca, y las mujeres con sobrepeso de 21 por ciento. El riesgo añadido llegó a 75 por ciento para los hombres obesos, y a 106 por ciento para las mujeres obesas. (El sobrepeso se definió como tener un índice de masa corporal o IMC a partir de 25, y la obesidad como un IMC a partir de 30).

Por otro lado, el riesgo de insuficiencia cardiaca se redujo en 21 por ciento en los hombres que hacían ejercicio moderado, en comparación con los que solo hacían actividad física leve. En las mujeres, el ejercicio moderado se asoció con una reducción de trece por ciento en el riesgo. Intensificar la actividad física a niveles aún más altos se asoció con una reducción en el riesgo de 33 por ciento en los hombres y de 36 por ciento en las mujeres, señalaron.

Comer verduras de tres a seis veces por semana también se asoció con una reducción en el riesgo de insuficiencia cardiaca de 26 por ciento en los hombres y de 27 por ciento en las mujeres, frente a las personas que casi nunca comían verduras.

La insuficiencia cardiaca es una afección progresiva en que el músculo cardiaco no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las demandas de sangre y oxígeno del organismo.

“Cualquier medida que se tome para permanecer sano puede reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca”, aseguró en un comunicado de prensa de la American Heart Association el autor líder del estudio, el Dr. Gang Hu, director del Laboratorio de Epidemiología de las Enfermedades Crónicas del Centro de Investigación Biomédica Pennington en Baton Rouge, Luisiana. “Hipotéticamente, alrededor de la mitad de los casos nuevos de insuficiencia cardiaca que ocurrieron en esta población se hubieran podido prevenir si todos hubieran participado en al menos tres conductas de un estilo de vida saludable”.

Los investigadores señalaron que los hábitos saludables tenían un efecto acumulativo, o sea que mientras más los incorporaban las personas en sus estilos de vida, mayor era la reducción en el riesgo de insuficiencia cardiaca.

Cuando los participantes del estudio participaban en las cuatro conductas de un estilo de vida saludable, por ejemplo, los hombres tenían una reducción del 70 por ciento en el riesgo de insuficiencia cardiaca, y las mujeres de 81 por ciento, frente a las personas que participaban en solo una conducta saludable.

El estudio aparece en la edición de septiembre de la revista Circulation: Heart Failure.

healthfinder.gov

Salud – Alergia

.

{ Comments on this entry are closed }

.

Un estudio halla que el potasio mejora la salud del corazón, y la sal la daña

Señalan que la combinación de mucho sodio y poco potasio es un ‘golpe doble’ para el riesgo cardiovascular

Por Steven Reinberg – Reportero de Healthday

Demasiada sal y muy poco potasio en la dieta podrían aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte, muestra un estudio reciente.

Estudios anteriores habían hallado una asociación entre la hipertensión, los niveles altos de consumo de sal y los niveles bajos de ingesta de potasio. La combinación de mucha sal (que a veces se conoce como sodio) y poco potasio parece conllevar un riesgo más potente de enfermedad cardiovascular y muerte que cada mineral por sí mismo, apuntaron los autores del estudio.

“La combinación de mucho sodio y poco potasio realmente es un doble golpe para el riesgo cardiovascular y la mortalidad”, apuntó el investigador líder, el Dr. Frank B. Hu, profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard.

Aunque el sodio y el potasio actúan de forma independiente, los niveles altos de potasio pueden contrarrestar parte del efecto del sodio alto, aseguró Hu. “Pero los efectos adversos del exceso de sodio no pueden compensarse por completo con una dieta rica en potasio”, advirtió.

Para el estudio, que aparece en la edición del 11 de julio de la revista Archives of Internal Medicine, el equipo de Hu recolectó datos sobre 12,267 personas que participaron en el Archivo de mortalidad relacionada con la tercera Encuesta nacional de examen de la salud y la nutrición, de 1988 a 2006. Además de los datos sobre la mortalidad, esta encuesta contiene información sobre la dieta.

Para averiguar el papel de la sal y el potasio en el riesgo de muerte y enfermedad cardiovascular, los investigadores observaron los niveles de esos minerales y la proporción entre ellos. Durante un seguimiento promedio de 14.8 años, 2,270 personas murieron. De ellos, 825 murieron de enfermedad cardiovascular (que incluye el accidente cerebrovascular) y 443 de enfermedad cardiaca.

Tras tomar en cuenta variables como el sexo, la raza y la etnia, el peso, la hipertensión, la educación y la actividad física, el grupo de Hu halló que una ingesta alta de sal se asociaba con un aumento de 20 por ciento en el riesgo de muerte, mientras que una alta ingesta de potasio se asociaba con una reducción del 20 por ciento en el riesgo de muerte.

Además, un consumo alto de sal junto con una baja ingesta de potasio fue un factor de riesgo significativo de enfermedad cardiovascular y cardiaca, añadieron los investigadores.

“Debemos seguir reduciendo la cantidad de sodio de la dieta, sobre todo en los alimentos procesados”, dijo Hu. “También debemos fomentar un consumo alto de potasio, sobre todo de frutas y verduras”, añadió. “Ambas cosas deben ir juntas”.

Aunque el estudio halló una relación entre la enfermedad cardiaca y los dos minerales, no probó causalidad.

En un comentario sobre el estudio, Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad Texas Southwestern en Dallas, dijo que “los hallazgos no me sorprenden”.

Hace años se conocen los beneficios del potasio para contrarrestar los efectos de la sal y controlar la hipertensión, pero se les presta poca atención, lamentó Sandon. “En la literatura de investigación anterior ha habido pistas de que la proporción entre ambos podría ser más importante que los nutrientes individuales”, dijo.

Las dietas ricas en frutas y verduras se asocian con una mejor salud cardiaca, señaló Sandon. “Las frutas y verduras son la mejor fuente natural de potasio, y son naturalmente bajas en sodio”, explicó.

“Concurro con los autores en que se debe dar más énfasis a la importancia de consumir más potasio y reducir la ingesta de sodio”, enfatizó Sandon.

“La dieta DASH (por la sigla en inglés de métodos dietéticos para reducir la hipertensión) hace justo eso, y ya hace tiempo que se conoce”, afirmó. “Anima a la gente a comer más alimentos ricos en potasio (frutas, verduras y lácteos bajos en grasa) y a comer menos alimentos llenos de sodio”.

Sandon anotó que esto concuerda con las Directrices dietéticas para los estadounidenses de 2010, que animan a una mayor ingesta de frutas y verduras y a reducir la ingesta de alimentos ricos en sodio.

Esas directrices recomiendan que los estadounidenses limiten su ingesta diaria de sal a menos de 2,300 miligramos (alrededor de una cucharadita) para la mayoría de personas, y a menos de 1,500 miligramos para las personas mayores de 51 años, todos los negros y las que sufren de hipertensión, diabetes o enfermedad renal crónica, independientemente de la edad.

healthfinder.gov

.

{ Comments on this entry are closed }

Estadisticas

Herbalife .